Nueva Generación del Folklore

Un encuentro con las nuevas expresiones culturales

HACE 202 AÑOS NACIA EL PADRE DE LA EDUCACION ARGENTINA…DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO

Domingo Faustino Sarmiento 15-02-  al 11-09 -

Domingo Faustino Sarmiento 15-02-1811 al 11-09 -1888

Nació el 15 de febrero de 1811, en Carrascal uno de los barrios más pobres de la ciudad de San Juan. Sus primeros maestros fueron sus padres, quienes le enseñaron a leer a los cuatro años. En 1816 ingresó a una de las “Escuelas de la Patria”, fundadas por los gobiernos de la Revolución. Fue testigo de las guerras civiles de San Juan; se exilio en San Francisco del Monte, San Luis, donde fundaron una escuela que fue el primer contacto de Sarmiento con la educación.

“La Historia de Grecia la estudié de memoria, y la de Roma enseguida…; y esto mientras vendía yerba y azúcar, y ponía mala cara a los que me venían a sacar de aquel mundo que yo había descubierto para vivir en él. Por las mañanas, después de barrida la tienda, yo estaba leyendo, y una señora pasaba para la Iglesia y volvía de ella, y sus ojos tropezaban siempre, día a día, mes a mes, con este niño inmóvil insensible a toda perturbación, sus ojos fijos sobre un libro, por lo que, meneando la cabeza, decía en su casa: ‘¡Este mocito no debe ser bueno! ¡Si fueran buenos los libros no los leería con tanto ahínco!” Domingo Faustino Sarmiento.

En 1827 vivió la invasión a San Juan por los montoneros de Facundo Quiroga, y decidió oponerse a Quiroga incorporándose al ejército unitario del General Paz. En 1831 se exilio en Chile, en donde dio clases en Los Andes y fundó su propia escuela en Pocura.

El Zonda periodico fundado por Sarmiento en 18

El Zonda periodico fundado por Sarmiento en 1836

En 1836 pudo regresar a San Juan y fundó el periódico “El Zonda”, al cual el gobernador le aplicó un impuesto altísimo provocando su cierre en 1840. “Un periódico es el hombre. El ciudadano, la civilización, el cielo, la tierra, lo pasado, lo presente, los crímenes, las grandes acciones, la buena o la mala administración, las necesidades del individuo, la misión del gobierno, la historia contemporánea, la historia de todos los tiempos, el siglo presente, la humanidad en general, la medida de la civilización de un pueblo.” Domingo Faustino Sarmiento, El Zonda Nº 4.

Nuevamente de regreso en Chile siguió como periodista y consejero educativo de los gobiernos. Allí publicó su obra más importante “Facundo, Civilización y Barbarie”. Fundó dos nuevos periódicos opositores a Rosas: “La Tribuna” y “La Crónica”. Luego de un viaje por distintos países (Uruguay, Brasil, Francia, España, Argelia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, EEUU, Canadá y Cuba), encomendado por el gobierno de Chile, escribió en 1849: “Viajes por Europa, África y América”, donde cuenta sobre el sistema educativo, el nivel de enseñanza y las comunicaciones, se reflejan mucho más que las impresiones de un viajero atento y observador; allí se ocupó de lo que lo maravilla de los países que visita y que quisiera ver en su tierra. Sintetizaba como el gran problema de Argentina con la frase “civilización y barbarie”: “Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia”. Aconsejaba en una carta a Mitre: “no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes”.

FacundoEn 1845 escribió: “¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! (…) Facundo no ha muerto ¡Vive aún!; está vivo en las tradiciones populares, en la política y las revoluciones argentinas; en Rosas, su heredero, su complemento. (…) Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él, (…) tirano sin rival hoy en la tierra”.

En 1862 asumió como gobernador de San Juan. Dictó una Ley Orgánica de Educación Pública (imponía la enseñanza primaria obligatoria y creaba distintos niveles de educación). En dos años modificó la fisonomía de su provincia.

En 1868 el Congreso lo consagró presidente, impulsando la educación fundando 800 escuelas en todo el país. En 1875 asumió el cargo de Director General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. Luego Superintendente General de Escuelas del Consejo Nacional de Educación. Sarmiento quería fomentar la educación popular, pero los estancieros preferían lo menos posible de educación para poder explotar mejor a sus peones. Por lo que Sarmiento trataba de hacerles comprender que una educación dirigida según las ideas y los valores de los sectores dominantes, lejos de poner en peligro sus intereses, los reproducía y confirmaba. “Para tener paz en la República Argentina, para que los montoneros no se levanten, para que no haya vagos, es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales… para eso necesitamos hacer de toda la república una escuela.” En 1882 logró la sanción de su viejo proyecto de ley de educación gratuita, laica y obligatoria, que llevará el número 1420.

Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888, en Paraguay, años antes había escrito una especie de testamento político: “Nacido en la pobreza, criado en la lucha por la existencia, más que mía de mi patria, endurecido a todas las fatigas, acometiendo todo lo que creí bueno, y coronada la perseverancia con el éxito, he recorrido todo lo que hay de civilizado en la tierra y toda la escala de los honores humanos, en la modesta proporción de mi país y de mi tiempo; he sido favorecido con la estimación de muchos de los grandes hombres de la Tierra; he escrito algo bueno entre mucho indiferente; y sin fortuna que nunca codicié, porque ere bagaje pesado para la incesante pugna, espero una buena muerte corporal, pues la que me vendrá en política es la que yo esperé y no deseé mejor que dejar por herencia millones en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubierto de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida, de que yo gocé sólo a hurtadillas”.

 

Basado en un artículo de Felipe Pigna

 

 

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