Nueva Generación del Folklore

Un encuentro con las nuevas expresiones culturales

21 AÑOS SIN ATAHUALPA YUPANQUI

Atahaulpa Yupanqui falleció en Nimes, Francia el 23 de mayo de 1992

Atahaulpa Yupanqui falleció en Nimes, Francia el 23 de mayo de 1992

El 23 de mayo de 1992 murió en Francia Atahualpa Yupanqui, el mayor folclorista de la Argentina. Poeta, guitarrista, cantor, compositor, activista político largamente comprometido con la causa de los desposeídos y los perseguidos, a lo largo de su vida sufrió las censuras y amenazas de los más variados sectores. Fue autor de una vastísima obra, tanto musical como literaria. Había nacido en Pergamino, el 31 de enero de 1908, con el nombre de Héctor Roberto Chavero.

Era primavera en Nimes, en el sur de Francia, aquella vez que suspendió una actuación. Estaba ya en el teatro y cumplía, una vez más, el rito de templar la guitarra mientras esperaba su momento. Pero de golpe se sintió mal, peor que otras veces, y pidió que lo lleven al hotel, a reposar. Sentía un fuerte dolor en el pecho, pero no llamó al médico. Se recostó, cerró los ojos y se fue yendo, acaso suavizando finalmente esos rasgos severos que habían hecho de su rostro un ícono de la naturaleza de un continente. En la madrugada del 23 de mayo de 1992, lejos de aquellos valles y cerros que supo escuchar y cantar, moría Atahualpa Yupanqui, acaso uno de los artistas más representativos de ese universo tan complejo como limitado que con mezcla argentina de conformismo y altanería nos empecinamos en llamar folklore. Fue el gesto final de una vida que mucho antes de la muerte había entrado en la órbita casi ultraterrena de los que, sin dejarse ver demasiado, tocan, recitan y cantan en la memoria colectiva.

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El recuerdo en sus poesías y el sonar de su guitarra quedará siempre en la historia del folklore

Hacía tiempo ya que Yupanqui era para muchos la unidad de medida de la razón folklórica. Más que convertirse en uno de sus protagonistas y ser otro perseguidor de las pasajeras razones del éxito, Yupanqui encarnó en vida la referencia esencial del folklore, más allá de las peripecias del mundo del espectáculo.

Dos décadas pasaron de la muerte de Yupanqui, acaso un tiempo prudente, que tras entibiar ardores permite ahora comenzar diseñar tras perspectivas, acaso menos esencialistas y más abiertas, para interpretar cabalmente la múltiple y basta obra de quien fuera, por razón, pasión y destino, un artista argentino del siglo XX.

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